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20 de Junio de 2019

"Regresar a Maratón", un libro para cruzar fronteras

por Pati Blasco

"Regresar a Maratón", un libro para cruzar fronteras

Regresar a Maratón es una invitación a la aventura de descubrir el origen del mito de la carrera con más leyenda del deporte moderno, a la vez que un recorrido por Grecia en busca del espíritu que late detrás de las carreras de larga distancia, no solo desde la mirada de su autor sino desde las voces de algunos de los corredores y corredoras más emblemáticos del mundo.

Hay momentos en la vida que son como fronteras, que marcan un antes y un después bien definidos. Este libro habla de todo tipo de fronteras: geográficas, imaginarias, históricas, físicas... y de tantas personas que se han dedicado a moverlas, desdibujarlas, saltarlas... Como dice Julio Cortázar los libros siempre esconden países que desconocemos. «El mito se mezcla con la realidad, las leyendas con los hechos. El sentido de la vida es cruzar fronteras».
En ese cruzar fronteras Regresar a Maratón se adentra en la época de la Antigüedad en la que los mejores corredores nacían en Grecia rodeados de mitos, héroes y dioses, bucea en el origen de la carrera y de los Juegos Olímpicos modernos a finales del siglo XIX y recorre toda la historia del maratón ateniense hasta nuestros días, escrita por algunos de los mejores corredores de todos los tiempos y paralela a la propia historia del maratón mundial.
Mezcla de libro de viajes, narrativa histórica y testimonio, ya que se pueden escuchar las voces inspiradoras de algunos de los mejores corredores del mundo como Stefano Baldini, Mizuki Noguchi, Hiromi Suzuki, Abel Antón, Martín Fiz, Paula Radcliffe, Vanderlei de Lima, Maria Polyzou, Rodolfo Gómez, Gladys Cherono, Laura Fogli, Iciar Martínez, Nikos Polias, Kostas Tsagkarakis e incluso el lanzador de peso Manuel Martínez.
 
Su autor, Miguel Calvo, va persiguiendo amaneceres y puestas de sol, siempre con las zapatillas en la maleta, porque hace mucho tiempo que le hablaron de un maratón infinito. Y cuando va tirando del hilo de las raíces de las carreras a pie que nos lleva hasta la Antigüedad, la carretera parece transformarse en un lejano camino de tierra, el ruido de las calles comienza a traernos el eco de los paisajes más remotos allá en el interior de los relatos que el paso de los siglos parecía haber borrado.
Hasta cierto punto el conocimiento de la historia alimenta la imaginación de lo posible. Y así imaginó que «para buscar el auténtico espíritu que impulsó a los primeros corredores y que sigue vivo en los deportistas olímpicos modernos y los corredores populares actuales, debemos de viajar a Grecia, recorrer todo el país en busca de algunos de los lugares más emblemáticos de la Antigüedad y terminar regresando a Atenas para correr el maratón auténtico a través del recorrido original entre la histórica llanura de Maratón y el primer estadio olímpico moderno donde nació la carrera que hoy conocemos». De esa intuición nace un viaje, de ese viaje un libro, que huye en casi todo momento de la experiencia personal de sus viajeros, que se convierten casi en fantasmas que nos guían por otros mundos, mudos, invisibles pero presentes. Sin centrarse en sí mismo y sus vivencias, el autor da vida a toda una historia. En todo el texto hay un nexo entre pasado y presente, como si los viejos dibujos y textos quisieran hablarnos del lejano espíritu de una carrera cuya distancia nació cuando los antiguos mensajeros corrían cruzando montañas y atravesando campos rodeados de mitos, héroes y dioses, en una época en la que tienen su origen las pruebas deportivas y la propia carrera de maratón. 
Es muy interesante que en el repaso del pasado y de dónde venimos se conjugan los hechos con una profunda convicción de respeto incondicional para con todos los corredores, de antes y de ahora. Con sinceridad, curiosidad, escucha y aceptación de cuanto nos mueve, la historia puede ser algo más que un conjunto de datos y anécdotas y convertirse en herramienta personal para comprender lo que nos envuelve.
Regresar a Maratón mezcla magistralmente las sensaciones de correr, ponerse las zapatillas y comenzar a trotar con la única compañía del silencio, con las vivencias y testimonios de algunos de los mejores corredores y corredoras de todos los tiempos, unido a ese tirar del hilo de viejas historias que alguna vez nos contaron.
 
En este tiempo de globalidad líquida, el uso tradicional de la historia no parece servir para dar respuestas a la humanidad de nuestras inquietudes.
Aquí se apuesta por una historia personal y propia, la del autor y la de los muchos protagonistas del mundo del maratón que nos prestan sus vidas y su recorrido, para contar una historia que es resultado de los intereses, las necesidades y las preguntas de cada uno. Y así queda claro que se corre como se vive.
Está plagado de vivencias que ponen cara y alma a la carrera como cuando el corredor etíope Bikila probó a correr con unas zapatillas que le facilitaron los propios patrocinadores de los Juegos Olímpicos, pero, sin tiempo para acostumbrarse, decidió correr descalzo, sorprendiendo al mundo entero y dejando una de las imágenes más famosas de la historia del deporte. O cuando en 1966, la corredora estadounidense Bobbi Gibb se convirtió en la primera mujer en correr el maratón de Boston, corriendo sin dorsal ante la prohibición de que las mujeres participasen en las carreras de larga distancia. O ese bonito capítulo que habla de la paz de Maratón, en el que entre otras muchas historias está el relato de aquella vez que, en los Juegos Olímpicos de 1936 en Berlín, el anciano corredor griego Spiridon Louis (primer campeón olímpico de maratón) se acercó a Hitler con una rama de olivo traída directamente desde la sagrada Olimpia en una imagen que ha quedado para la historia y con un claro mensaje: «Le presento esta rama de olivo como un símbolo de amor y paz. Esperamos que las naciones solamente se enfrenten en pacíficas competiciones deportivas». O el lema Corre todos los días (#RunEveryDay en su inglés original en las redes sociales) que el británico Ron Hill, uno de los corredores más influyentes de todos los tiempos, popularizó.
Para intentar descifrar el verdadero significado de esta carrera son inspiradoras las palabras de Martín Fiz: «Si hablamos de Atenas la leyenda nos cuenta que hubo un soldado que falleció tras correr esta distancia y, en sentido figurado, la gente quiere experimentar lo que vivió Filípides en aquellos pocos más de cuarenta kilómetros originales. Parece que somos un poco masoquistas, pero sobre todo se trata de que puedes hacer cosas que creías que no podías hacer».
Y en medio de esa búsqueda constante de la esencia de la carrera que no entiende de fronteras ni de continentes, Stefano Baldini con la legitimidad que da el hecho de ser el último campeón olímpico sobre el recorrido original de maratón cuenta algo alentador:
«Me gustaría que se entendiera el mensaje de que correr es simplicidad y libertad. No hay necesidad de tecnología ni artificios. Basta con un camino o un sendero y ser tú mismo, únicamente sintiendo cómo eres capaz de expresar movimiento y velocidad con tu propio cuerpo. En mi opinión, esta es una clave única en el mundo del deporte que hace que correr y el atletismo sean tan accesibles y fáciles de probar. El maratón es para todos, campeones y no campeones. Pone a las personas en el mismo nivel, en el mismo camino, frente a la misma audiencia. ¿Hay algún otro deporte capaz de esto?».
¿Por qué corremos?, es una de las preguntas lanzadas al aire en este libro, hay mil respuestas a mí me gusta esta que da su autor: «Por esta imposibilidad de quedarnos quietos. Por huir y regresar al mismo punto de partida. Por la soledad de las noches y los amaneceres en el parque. Por las historias que encierra la carrera de fondo. Por el romanticismo de los viejos relatos. Por la interminable carretera que cada mañana se abre ante nosotros. O por esa maravillosa sensación de sentirnos tan vivos».
El libro bucea en la historia y en las mil historias, quizá la clave del origen de la carrera de maratón, con tanto valor histórico y sentimental, radica en que sus raíces están en la propia historia convertida en mito a través del filtro del paso de los siglos y de las artes, llenando de leyenda el inicio del sueño por el que cada corredor anónimo, día tras día, sigue persiguiendo atardeceres a través de las calles de nuestras ciudades. Poco importa la verdadera historia, habiendo tanta poesía detrás. Habiendo tantos corredores y corredoras que siguen adelante, cruzando cualquier frontera, en una carrera que nunca termina.

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